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17/01/12

¿Demócratas Eficientes?

Por Eduardo Reyes Cartagena

Demócratas y republicanos. Ambos tienen su propia agenda, su propio proyecto; pero es curioso como los republicanos logran con aparente facilidad imponer su agenda y sus políticas, es cierto que gastan enormes cantidades de dinero para promoverlas. Ejemplos de ello los tenemos en las dos últimas administraciones republicanas (las del clan Bush). La primera invasión a Irak denominada “Tormenta del desierto” y la operación “Libertad duradera” son mega-proyectos bélicos que se llevan a cabo después de la caída del muro de Berlín; fueron promovidos por el ala más conservadora del partido republicano: los neoconservadores, las corporaciones militares y las corporaciones petroleras.
Independientemente de los argumentos como la invasión a Kuwait por parte de Irak en 1990 o los ataques terroristas a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 existe un argumento económico que justificó ambas intervenciones; se decía que la guerra incentivaría el crecimiento económico, por eso era conveniente para la economía del país las invasiones a Irak y a Afganistán. Lo cierto es que esta ala conservadora republicana logra convencer al gobierno y a toda la población que sus proyectos y políticas deben ser realizados; los republicanos realizan su agenda, sus mega-proyectos son aprobados y se les otorgan todos los recursos financieros para llevarlos a cabo. Estos proyectos son costosísimos, y el impacto negativo lo resiente la ciudadanía en general; no hay duda de que las corporaciones militares y petroleras se han beneficiado, pero quien paga los costos de la guerra son los ciudadanos: es un claro ejemplo de “democratización” de las pérdidas y de concentración de las ganancias en unas cuantas manos. Las operaciones militares que Estados Unidos promovió —después de 1990— fueron más costosas de lo que costaría, por ejemplo, un sistema de salud de primer mundo donde toda la población (incluyendo los migrantes hispanos) tuviera acceso a servicios de salud de calidad sin importar su nivel de ingresos; pero en la agenda republicana no está considerado un proyecto de esta índole: le correspondería a los demócratas instaurarlo.
Por desgracia, los demócratas no son tan eficientes como los republicanos, no logran imponer su agenda ni cuando gobiernan. Un ejemplo de ello fue al comienzo de la administración Clinton, se impidió que su programa de salud fuese realizado. ¿Por qué los demócratas no reciben el mismo apoyo de las elites, tal como lo reciben los republicanos? ¿Los demócratas deberían utilizar las mismas tácticas de los republicanos e infundir miedo en la población para establecer, por ejemplo, un sistema de seguridad social sólido o una adecuada regulación al sistema financiero para contrarrestar, en la medida de lo posible, los efectos nocivos del libre mercado? No lo creo, pero cuando gobiernan deben imponer su agenda, por medio de una intensa campaña de promoción de sus programas.
Cualquier programa o acción gubernamental no es ajena a las críticas. Es posible criticar las intervenciones militares de Estados Unidos precisamente porque fueron hechos, son parte de la historia; se hacen evaluaciones, ya sea positivas o negativas, de ellas y toda la información que se obtiene de los análisis realizados servirá para que en el futuro se sustenten las decisiones de los próximos gobiernos. Sin embargo, con los programas de los demócratas no sucede lo mismo, precisamente porque se les impide llevarlos a cabo. Tal vez este o aquel proyecto sea bueno o malo pero no podremos saberlo si no hay una evaluación a posteriori, es decir, sustentada en hechos y no en suposiciones de lo que podría, o no, suceder. A los demócratas se les derrota por anticipado. En este sentido deberían aprender a imponer su agenda tal como lo hacen los republicanos, si no qué caso tiene que existan dos partidos políticos. Todo esto sin considerar que muchas veces los demócratas se dedican a corregir los errores y excesos que cometen los republicanos. ¿Sólo están para eso? Ejemplo es la actual crisis financiera; el gobierno republicano de Bush es el responsable de que la crisis estallara, pues era predecible y se pudo actuar a tiempo: le tocará al próximo gobierno (seguramente demócrata) sortear lo más difícil de la crisis. Así tenemos que los demócratas no sólo sanean la economía, sino que son incapaces de convencer a la ciudadanía, y al establishment, de que sus proyectos son positivos para el país.
Para que un sistema bipartidista, como el norteamericano, funcione es necesario que cuando le toque a una facción gobernar lo haga de acuerdo sus principios ideológicos; es claro que los grupos más conservadores del partido republicano logran imponerse cuando hay un gobierno republicano, pero no sucede así cuando los demócratas gobiernan. En este sentido es necesario que los demócratas sean más eficientes en la promoción y en la realización de sus programas y políticas gubernamentales.